Tengo un conflicto: cuándo conviene mediar antes de ir a juicio

La mediación y el arbitraje resuelven conflictos sin pasar por un juicio, pero solo funcionan si la otra parte está dispuesta a sentarse a hablar.

Si tienes un conflicto con otra persona o empresa, ir directamente a juicio no siempre es la opción más rápida ni la más barata. La mediación y el arbitraje son dos vías distintas para resolverlo sin llegar a un procedimiento judicial completo, aunque no sirven para lo mismo.

Mediación: un acuerdo entre las partes

En la mediación, un profesional imparcial ayuda a las partes a hablar y buscar un acuerdo, pero no decide por ellas: el resultado depende de que ambas quieran ceder algo. Es útil en conflictos donde interesa mantener la relación, como entre socios, vecinos o familiares, y suele ser más rápida y menos costosa que un juicio.

Arbitraje: alguien decide por ti

En el arbitraje, en cambio, un árbitro o un tribunal arbitral sí dicta una resolución vinculante, parecida a una sentencia, tras escuchar a ambas partes. Se usa mucho en conflictos comerciales donde el contrato ya prevé esta vía como alternativa a los tribunales.

Muchos contratos mercantiles y de consumo incorporan ya una cláusula de sumisión a mediación o arbitraje que las partes firmaron sin prestarle demasiada atención en su momento. Revisar el contrato original antes de decidir cómo actuar es un paso previo imprescindible, porque puede determinar directamente la vía disponible, o incluso obligarte a agotar la mediación antes de poder acudir a los tribunales.

Qué pasa si no hay acuerdo

Si la mediación no llega a buen puerto, las partes conservan la vía judicial intacta; no se pierde nada por intentarlo primero. El arbitraje, en cambio, suele ser vinculante y con recursos muy limitados, así que conviene tenerlo claro antes de aceptarlo. Puedes ver cómo se plantea en mediación y arbitraje, o contar tu conflicto desde tengo un conflicto y quiero mediar.

Si decides intentar la mediación, conviene acudir a la primera sesión con una idea clara de tu límite mínimo aceptable, sin necesidad de comunicarlo desde el principio. Tener ese margen definido de antemano evita aceptar, llevado por el propio ritmo de la conversación, un acuerdo peor del que en realidad estabas dispuesto a asumir.

Cómo saber si tu conflicto encaja en mediación

No todos los conflictos son igual de mediables. Funciona mejor cuando ambas partes, aunque estén enfadadas, siguen teniendo algún interés compartido: seguir siendo socios, mantener una relación vecinal o familiar, o simplemente evitar un procedimiento largo y costoso. Es menos probable que funcione cuando una de las partes ya ha decidido de antemano no ceder en nada, o cuando lo que se busca no es un acuerdo sino una declaración pública de quién tenía razón.

El arbitraje, por su parte, suele encajar mejor en conflictos con un componente técnico o comercial claro, donde interesa una decisión rápida y confidencial, y donde el contrato ya preveía esta vía desde el principio. Empezar un arbitraje sin esa cláusula previa exige el acuerdo expreso de ambas partes para someterse a él.

En cualquiera de los dos casos, conviene preparar antes una lista clara de lo que se está dispuesto a ceder y de lo que no, porque tanto el mediador como el árbitro trabajan mejor cuando la postura de cada parte está ordenada desde el principio, no improvisada sobre la marcha.

Antes de sentarte a mediar, conviene tener claro también qué ocurre con los gastos del proceso: en la mediación suelen repartirse entre las partes salvo pacto distinto, mientras que en el arbitraje el propio laudo final resuelve sobre las costas. Infórmate igualmente de si existe algún plazo de caducidad para iniciar la vía judicial mientras dura la mediación, para no perderlo por el camino mientras las conversaciones siguen abiertas.

Preguntas frecuentes

¿La otra parte está obligada a mediar?

No, salvo que exista un pacto previo que lo exija; la mediación requiere que ambas partes acepten participar voluntariamente.

¿Un acuerdo de mediación tiene fuerza legal?

Sí, una vez elevado a escritura pública o homologado judicialmente, el acuerdo de mediación es exigible como cualquier otro título.

¿Puedo recurrir una decisión arbitral?

El margen para recurrir un laudo arbitral es muy limitado, y solo por motivos formales tasados, no por estar en desacuerdo con el fondo.

¿Tienes un conflicto abierto?

Cuéntanos qué ha pasado y si la otra parte está dispuesta a hablar. Te decimos si la mediación tiene sentido.

Ver servicio relacionado: Mediación y arbitraje